Volver a novedades.

Solo 75 de los 125 municipios del departamento cuentan con sistemas de tratamiento de aguas residuales.

Descargas de alcantarillados domésticos, contaminación por parte de los sectores agrícola e industrial; basuras callejeras y toda suerte de residuos de la sociedad hacen estragos en los recursos hídricos del territorio antioqueño.

Registros de la Gerencia de Servicios Públicos de la Gobernación de Antioquia, precisan que de los 125 municipios del departamento, solo 75 cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales.

La falta de presupuesto de las alcaldías es el mayor limitante para solucionar este problema, según Edwin Alcalá, ingeniero forestal del equipo técnico de la Gerencia de Servicios Públicos de la Gobernación.

En Carepa, por ejemplo, este año se proyecta reforzar con dos nuevas plantas de tratamiento a los sectores rurales, para garantizar una mejor cobertura.

Otros municipios como Urrao, no cuentan con sistemas completos de tratamiento, por tanto se recurre a unidades primarias: pozos sépticos, filtros y rejillas, pero no tienen la misma efectividad para tratar las aguas residuales que una planta.

“Como no todos los municipios tienen recursos no se puede hacer gestión, entonces a falta de plantas, se instalan sistemas de pretratamiento para intentar minimizar los daños que ocasionan vertiendo aguas contaminadas sobre los ríos y quebradas”, señala Alcalá.

¿Cómo se tratan las aguas?

Andrés Ríos, director de operaciones de Conhydra -empresa que asesora el diseño, construcción y operación de plantas de tratamiento-, explica que el proceso de limpieza consta de varias etapas.

“Primero se canalizan las aguas residuales en filtros primarios para despejar arena, grasas y sólidos. Después se oxigena y se somete a procesos químicos para que salga en las mejores condiciones”, precisa Ríos.

En el proceso, las aguas no salen cien por ciento limpias, lo cual, según el experto, sería un proceso demasiado lento y costoso.

No obstante, Ríos aclara que el recurso hídrico se recupera a tal punto que el agua que sale puede autodepurarse. El contacto con las piedras y plantas oxigenan el agua, y con algunos microorganismos que hay en los ríos y quebradas se genera un proceso biológico natural de limpieza.

Elementos contaminantes

“Para medir el grado de afectación o de calidad de los cuerpos de agua se tienen en cuenta: Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO), sólidos suspendidos totales y bacterias coliformes o microorganismos de la materia fecal”, comenta Isabel Zuleta, activista del Movimiento Ríos Vivos.

La resolución 631 de 2015, la cual establece los límites máximos de vertimientos sobre recursos hídricos, exige que el agua tratada tenga concentraciones de DBO menores a 90 miligramos por litro (mg/l). Sin embargo, para que el agua sea potable, los niveles deben estar por debajo de 1,5 mg/l.

En las aguas residuales municipales la medida oscila entre 400 y 500 mg/l, mientras que en las industrias las concentraciones pueden llegar a más de 10.000 mg/l.

“Cuando hay alta concentración de DBO, algunos microorganismos que no necesitan oxígeno comienzan procesos que producen gases como el ácido sulfhídrico, que produce los malos olores”, comenta Ríos.

Zuleta explicó que medir los niveles de contaminación de las corrientes hídricas depende del tramo del río o quebrada y de la época del año.

“Por ejemplo en el río Cauca, no son iguales los niveles de contaminación cuando sus aguas entran a Antioquia desde Caldas, a cómo salen luego de pasar por varios municipios del departamento”, afirma Zuleta.

Impacto ambiental

“Los sólidos suspendidos en las aguas afectan las capacidades de interacción y respiración de los peces, aunque algunas especies se adaptan asombrosamente a fuentes contaminadas”, afirma Juan David Ramírez, subdirector de Gestión Ambiental de Corantioquia.

Por otro lado, Isabel Zuleta explica que es incalculable el número de especies animales que se hidratan en los ríos y quebradas contaminados. Estas se verían obligadas a desplazarse de su hábitat natural en búsqueda de agua potable.

Un ejemplo de los devastadores efectos de no tratar las aguas residuales se presenta en los arrecifes de los Cayos de la Florida en EE.UU. Según la organización ambiental La Onda Verde, el 70% de los corales elkhorn han sido arrasados por la viruela blanca, causada por bacterias que se encuentran en la materia fecal de los humanos presente en las aguas residuales.

Para Francisco Molina, docente investigador de la Universidad de Antioquia, la preocupación pasa también por las aguas residuales que generan aquellos municipios aledaños a los embalses.

“Es grave que las aguas contaminadas lleguen a los embalses, como los de Riogrande II y La Fe. Allí los contaminantes se represan y dificultan el trabajo de las plantas de potabilización” explica Molina.

Costos

El diseño y construcción de las plantas de tratamiento varía de acuerdo a la topografía, a la densidad de la población, y a las actividades de cada municipio.

En una ciudad como Medellín, la inversión para construir la planta de San Fernando en Itagüí fue de USD $130 millones, y sólo cubre al 20 por ciento de los usuarios del Valle de Aburrá. Por otro lado, la nueva planta Aguas Claras de Bello que estaría lista este año, tiene una inversión que supera el billón y medio de pesos, y su cobertura es del 95 por ciento de los usuarios te todo el Valle de Aburrá.

Según el director de operaciones de Conhydra, las unidades de tratamiento primario, instaladas sobre todo en zonas rurales, pueden tener un costo aproximado de $30 millones de pesos. Mientras que una planta para un municipio de 30 mil habitantes requiere una inversión cercana a los $5.000 millones.

En 2014 había 73 cabeceras municipales sin plantas de tratamiento de aguas residuales, actualmente aún faltan 50.

Según el Reglamento Técnico del Sector de Agua Potable y Saneamiento Básico (RAS), primero se debe solucionar el tema del abastecimiento, luego invertir en redes de alcantarillado para prevenir problemas de salubridad, posteriormente priorizar en el manejo y disposición de residuos sólidos, y finalmente concentrarse en la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales.

La pregunta que queda es: ¿No deberían solucionarse las tres cosas a la vez?.

Fuente: El Colombiano

Comparte la noticia

siguenos en nuestras redes

Top